Cada domingo, el hincha bumangués se viste de fe. Sale de casa con la camiseta puesta y el corazón encendido, listo para peregrinar hasta el templo donde late su pasión: el estadio Alfonso López.
Por años, esa caminata —esa romería futbolera— tuvo una banda sonora importada: “La cumbia de los trapos”, el clásico argentino de Yerba Brava que cruzó fronteras y se convirtió en himno de medio continente.
Pero algo faltaba. Esa melodía hablaba de pasión, sí, pero no del alma santandereana. No de ese hincha que aguanta el sol del mediodía, que lleva los colores amarillo y verde tatuados en el pecho y que, gane o pierda el Bucaramanga, sigue creyendo.
Esa ausencia fue la chispa que encendió la inspiración de Giorgy Merchán Herrera, un florideño de múltiples facetas —funcionario público, empresario, escritor espiritual— y, sobre todo, hincha leopardo de corazón.

Fue él quien decidió componer “Fiesta Leoparda”, una cumbia nacida del fervor local, pensada para que los santandereanos tengan por fin su propio himno futbolero. “Esta canción es un homenaje al Atlético Bucaramanga, pero más que eso, a esos hinchas que están ahí cada domingo, emocionados, fervientes, que nunca perdieron la fe. Quiero que cuando suene en el estadio, los jugadores sientan esa energía y esa vitalidad que los empuje a ganar”, le contó Merchán a TRO Noticias.
Y vaya si lo ha logrado. Con más de 25 mil reproducciones en YouTube, “Fiesta Leoparda” ya se escucha en las calles, en las reuniones y, sobre todo, en las tribunas. Los cánticos han comenzado a mezclarse con el bombo y las banderas, mientras la hinchada adopta la canción como suya.
Curiosamente, el tema estuvo a punto de quedarse guardado en un cajón. Merchán la ofreció a varios intérpretes de cumbia reconocidos, pero ninguno mostró interés. Entonces decidió dar un paso audaz: puso voz y melodía valiéndose de la inteligencia artificial. El resultado, sorprendentemente cálido y auténtico, ha terminado por conquistar los oídos leopardos.
“Fiesta Leoparda” es más que una canción: es la reafirmación de una identidad. Es la prueba de que el amor por un equipo puede convertirse en arte, en historia, en una nota que vibra al compás del corazón santandereano.
Porque cuando el leopardo ruge, toda Bucaramanga se levanta. Y esta vez, lo hace bailando su propia cumbia.
