Colombia atraviesa uno de los momentos más complejos de su historia reciente. Las decisiones del actual gobierno han abierto profundas preocupaciones en distintos sectores de la sociedad: cuestionamientos por escándalos de corrupción, deterioro en el orden público, aumento del endeudamiento y una relación tensa con otras ramas del poder público que ha generado incertidumbre institucional.
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En paralelo, el aumento de la violencia en varias regiones del país, la expansión territorial de grupos armados ilegales y el crecimiento sostenido de la deuda pública —que alcanza cifras históricas— alimentan el debate sobre la dirección que está tomando la nación. A esto se suma una sensación de desgaste moral y cultural que, para amplios sectores de la ciudadanía, implica una desconexión entre el gobierno y los valores que identifican a buena parte del pueblo colombiano.
En ese contexto, el Centro Democrático busca consolidarse como la principal fuerza de oposición y proyecta una votación mayoritaria en Santander. Bajo el liderazgo del expresidente Álvaro Uribe Vélez, el partido ha conformado una lista cerrada al Senado que, según sus proyecciones, podría superar los 25 escaños. Dentro de esa lista figura en el puesto 13 el actual representante santandereano Óscar Villamizar Meneses, quien aspira a dar el salto a la cámara alta con el respaldo regional.

Para la Cámara de Representantes, la colectividad también apuesta por fortalecer su presencia en Santander con una lista que aspira a obtener dos curules. Entre sus nombres destaca el joven dirigente Jonathán Pineda, quien ha centrado su discurso en la recuperación de principios, institucionalidad y gestión eficiente para el departamento.
Las críticas desde esta orilla política no se limitan al ámbito nacional. En Santander, se señala el deterioro de la infraestructura vial, el rezago en inversión pública, la crisis en el sistema de salud y las dificultades estructurales en la educación, especialmente en las provincias. Según sus voceros, la prioridad debe ser devolverle al departamento un liderazgo firme en gestión y resultados.



La apuesta electoral es clara: marcar el logo del Centro Democrático en el tarjetón al Senado para respaldar la lista cerrada, y marcar en el tarjetón de la cámara de representantes, el logo de centro democrático y el número 107 a la Cámara en Santander y los dos próximos congresistas enfatizan en la importancia de votar en la consulta apoyando a Paloma Valencia como precandidata presidencial.
Más allá de simpatías o diferencias ideológicas, lo cierto es que las próximas elecciones serán decisivas. El debate no solo gira en torno a nombres, sino a modelos de país: continuidad o rectificación; reforma estructural o retorno a políticas de seguridad y disciplina fiscal; cambio profundo o contrapeso político.
Santander, históricamente influyente en las grandes decisiones nacionales, vuelve a estar ante una encrucijada. Y como ha ocurrido en otros momentos cruciales de la historia colombiana, su voto podría ser determinante en el rumbo que tome el país
