Contra varios pronósticos y en línea con lecturas anticipadas del panorama electoral, el Centro Democrático emerge como el gran vencedor en las recientes elecciones al Congreso en Santander.

No solo logró posicionarse como la lista más votada para la Cámara de Representantes en el departamento, sino que tal como en “Santander Cuenta” lo predijéramos anticipadamente en la columna “Centro Democrático Apunta a ser la Fuerza Mayoritaria en Santander” del 5 de marzo de 2026; fue el único partido en alcanzar dos curules, con Jonathan Eduardo Pineda (52.772 votos) y Miguel Ángel Pinto (33.300 votos), sumando un total de 181.470 sufragios a la lista a la cámara por el partido.

Más allá de las cifras, el resultado plantea una lectura política de fondo: la consolidación de una estructura regional eficaz, articulada en torno a la denominada “casa Villamizar”. Desde allí se diseñó una estrategia que combinó disciplina organizativa con una campaña austera, alejada de las prácticas tradicionales de saturación publicitaria.
En contraste con otras contiendas marcadas por el exceso de vallas, pendones y propaganda visual, esta apuesta privilegió el contacto político directo y el mensaje programático.
El resultado no solo cumplió las expectativas, sino que las superó. La elección de Jonathan Eduardo Pineda, un perfil joven con escaso reconocimiento previo en la escena política, sugiere que el electorado santandereano está dispuesto a respaldar liderazgos emergentes cuando estos logran proyectar credibilidad, preparación y cercanía.

Este triunfo cobra aun mas relevancia con la llegada al Senado de Óscar Villamizar, lo que refuerza el posicionamiento del grupo político dentro del partido en el ámbito regional.
Con representación en ambas cámaras, el Centro Democrático en cabeza de la casa Villamizar, no solo gana presencia institucional, sino capacidad de articulación política en Santander.
El desafío inmediato será capitalizar este momento; Desde ya, la estructura regional se perfila como pieza clave en la construcción de alianzas de cara a la próxima contienda presidencial, donde Paloma Valencia encuentre en Santander un bastión estratégico. El resultado electoral, más que un cierre, parece marcar el inicio de una nueva etapa en la recomposición de fuerzas políticas en el departamento.
