Omar Lengerke y la Transformación de las UTS, Once Años que Cambiaron el Rumbo de la Educación en Santander
Hay instituciones que se miden por sus edificios, sus cifras o sus reconocimientos. Y hay otras cuya verdadera dimensión se encuentra en las oportunidades que son capaces de generar.
Ese es el caso de las Unidades Tecnológicas de Santander UTS y de un proceso de transformación que durante los últimos once años ha tenido un nombre propio: Omar Lengerke.
Al frente de la institución, Lengerke lideró una etapa de crecimiento, expansión territorial y fortalecimiento académico que modificó de manera sustancial la dimensión de las UTS y su papel dentro de la educación superior en Santander.

No se trata únicamente de una administración que incrementó el número de estudiantes o amplió su presencia física. Se trata de una gestión que entendió que una institución pública de educación superior tiene una responsabilidad que va mucho más allá de entregar títulos, abriendo oportunidades y contribuir a transformar la vida de una región.
Uno de los principales resultados de este proceso ha sido la expansión territorial. Desde Bucaramanga, las UTS fortalecieron su presencia en Barrancabermeja, Piedecuesta y Vélez, además de San Gil, al tiempo que ampliaron las posibilidades de formación mediante la educación virtual.

Detrás de esa expansión existe una decisión de política institucional: acercar la educación superior a los jóvenes y reducir las barreras económicas y geográficas que muchas veces terminan convirtiéndose en razones para abandonar los estudios.
Uno de los principales resultados de este proceso ha sido la expansión territorial. Desde Bucaramanga, las UTS fortalecieron su presencia en Barrancabermeja, Piedecuesta y Vélez, además de San Gil, al tiempo que ampliaron las posibilidades de formación mediante la educación virtual.
Detrás de esa expansión existe una decisión de política institucional: acercar la educación superior a los jóvenes y reducir las barreras económicas y geográficas que muchas veces terminan convirtiéndose en razones para abandonar los estudios.
Pero crecer no era suficiente. El verdadero desafío estaba en crecer con calidad.
Y allí aparece otro de los grandes resultados de la gestión de Lengerke: la consolidación de programas académicos acreditados en alta calidad y, posteriormente, uno de los hitos más importantes de la historia reciente de la institución: la Acreditación Institucional en Alta Calidad otorgada por el Ministerio de Educación Nacional a la sede principal de Bucaramanga en enero de 2025.
Una acreditación de esta naturaleza no es simplemente un diploma para colgar en una pared. Es el resultado de procesos de evaluación y fortalecimiento institucional que comprometen la calidad académica y administrativa.
Y quizás el capítulo más significativo de estos once años llegó con el cambio de carácter académico de las UTS.

La institución dejó atrás su condición exclusivamente tecnológica para convertirse en la Institución Universitaria Tecnológica de Santander (UTS).
Ese cambio no es un asunto de nombre. Es la consecuencia de un proceso de maduración institucional y, al mismo tiempo, el comienzo de una nueva etapa. La nueva condición amplía las posibilidades para fortalecer la formación avanzada, desarrollar especializaciones y maestrías, profundizar la investigación y ampliar las alianzas académicas.
Para los más de 30.000 estudiantes de las UTS, significa también una universidad con mayores posibilidades para acompañar sus proyectos académicos y profesionales.
Por eso, el balance de los once años de Omar Lengerke no debería hacerse únicamente desde las cifras.
Hay que mirarlo desde lo que esas cifras representan.
Cada estudiante que pudo acceder a la educación superior sin abandonar su región. Cada profesional que hoy aporta al desarrollo de Santander. Cada familia que encontró en la educación pública una posibilidad de movilidad social.
Ese es, probablemente, el verdadero legado de Lengerke: haber convertido el crecimiento institucional en una herramienta de transformación social.
Las UTS de hoy son una institución con mayor presencia territorial, mayores estándares de calidad y un horizonte académico más amplio.
Y aunque once años de gestión llegan a su final, la transformación no termina allí.
Porque cuando una universidad pública se fortalece, no crece solamente la universidad.
Crece la región.
Y cuando miles de jóvenes encuentran en ella una oportunidad para construir su proyecto de vida, lo que realmente está cambiando es el futuro de Santander.
